Proyecciones


Peter Kubelka

Films by Peter Kubelka / Films de Peter Kubelka

Alianza Francesa | Jueves 27 de noviembre - 20 hs

El autor presentará sus obras

13 de octubre de 1966

SOBRE LA SUPREMA MAESTRÍA DE PETER KUBELKA

Unsere Afrikareise (1966) es la cinta más rica, más compacta y más articulada que he visto nunca. La he visto cuatro veces y volveré a verla muchas veces más, y cuanto más la veo, más cosas descubro en ella. La película de Kubelka es una de las pocas obras maestras del cine y un trabajo de la perfección que nos obliga a reevaluar todo lo que sabíamos sobre el cine. El increíble don artístico de este hombre, su increíble paciencia (empleó cinco años para filmar Unsere Afrikareise; la película tiene doce minutos de duración), sus métodos de aprendizaje (aprendió de memoria dieciocho horas de cinta magnetofónica y tres horas de película, fotograma por fotograma) y la belleza de su creación hacen que el resto de nosotros parezcamos aficionados, o quizá niños que nunca podrán separarse de sus propias emociones. Todo el cine es tan emocional. El cine de Kubelka es como un fragmento de cristal, o algún otro objeto de la naturaleza: no parece que hubiera sido producido por el hombre; podría fácilmente concebirse que hubiera sido recogido entre los tesoros orgánicos de la naturaleza.

Peter Kubelka: Cuando escribas esta entrevista debes explicar que lo que digo no tiene nada que ver con mis películas. Tengo una necesidad inmensa de comunicarme. Trabajo durante cientos y cientos de horas para un minuto de mi película, y hablando nunca podría producir un minuto como ese. La verdadera declaración que quiero hacer al mundo son mis películas. Todo lo demás es irrelevante.

Trabajo para la generación presente. Quiero ayudar al crecimiento de la humanidad, a que la humanidad se aleje de la Edad de Piedra, se haga adulta. Pienso que la edad que tiene ahora la humanidad es la edad de un niño muy pequeño. Por ejemplo, solo ahora está aprendiendo a articularse. En Afrikareise juego con las emociones e intento liberarlas para que exista una distancia entre el espectador y sus propias emociones, sus propios sentimientos. Esta es una de mis tareas principales: crear una distancia entre nosotros y nuestra existencia… En Unsere Afrikareise pongo en movimiento al mismo tiempo una serie de mecanismos, creo simultáneamente sentimientos cómicos y sentimientos tristes, y…

Como la muerte del león, cuando lo arrastran al camión. Creo que es una de las escenas más tristes que he visto nunca. Arrastran al pobre león, que ya está muerto, y es difícil levantarlo; es una escena muy trágica. Pero el sonido es cómico. Y la cebra alcanzada por un tiro, que cae hacia un costado, y en el sonido se oye este ruidillo cómico, como si la cebra cayera de costado riéndose… Es muy triste.

Esto está conseguido a través de una perfecta sincronización musical, ¿te has dado cuenta?

Sí.

Todos se mueven a un ritmo. Hay muchas cosas que no se notan al ver la película por primera vez.

O el ojo, cuando el león moribundo levanta los ojos y mira directamente hacia la cámara, como acusando y perdonando, y luego muere. Si hubo alguna vez un gran momento en el cine, este es uno de ellos.

Cuando uno quiere realmente comunicarse, ¡es preciso ser tan económico con cada parte de la película, con cada segundo! Para mí, la película es la proyección de fotogramas inmóviles. Mi economía es un fotograma único y cada partícula de la pantalla. Creo que cada fotograma que se proyecta demasiado hace que la totalidad sea menos articulada. Por eso siempre trabajo por los fotogramas. Tengo veinticuatro posibilidades de comunicación por segundo y no quiero desperdiciar ninguna. Esta es la economía. Y lo mismo ocurre con el sonido. Es necesario tener la misma economía con el sonido que con la imagen.

¿Cuánto dura la totalidad de tu obra?, ¿cuántos minutos?

Treinta y nueve minutos.

Eso hace dos minutos al año, ¿no?

Durante los últimos dieciséis años me he concentrado totalmente en el cine. Empecé en 1952. Sí, dos minutos al año.

¿Cuántos fotogramas?, ¿2.880 fotogramas al año?

Esto significa, aproximadamente, ocho fotogramas por día.

Eso es mucho.

Uno es suficiente. Cuando se habla realmente, cuando verdaderamente se articula, no se debe hacer tanto. Eggeling habló y solo hizo cinco minutos en toda su vida. Yo me tomo mi tiempo. Dicen: si la cinta no está terminada al cabo de dos años, entonces es demasiado tarde, o algo parecido. Pero yo creo que cuando se trabaja toda la vida, cuando realmente se quiere ver, sentir y comunicar, y se produce algo que logra esto, entonces no hay límites de tiempo y un minuto de película es suficiente. Cuando lo empecé, creí que la cinta africana estaría terminada en tres meses. Y tardé cinco años. Por supuesto, no trabajé en ella todos los días de mi vida; no podía, porque no tenía dinero; pero lo que es verdad es que durante estos cinco años viví con esas imágenes todos los días. No hubo un día en que no lo hiciera; viví constantemente en el trabajo durante cinco años.

Extracto de los Diarios de cine de Jonas Mekas


Adebar

1957 | Austria
2’ | 16 mm | ByN | Sonido óptico
Proyección: 16 mm

Adebar es la primera película métrica de Peter Kubelka; en ella que ordena con precisión todos los elementos de la composición. La película trabaja con unidades individuales de 13, 26 y 52 fotogramas, sometidos a un sistema de reglas rítmicas que incluyen un uso estricto del espacio positivo y negativo, que determina su estructura dentro de la película. Adebar, realizada por encargo para una publicidad de una discoteca vienesa, presenta repeticiones rigurosas de una escena de baile en silueta alternando rápidamente entre positivo y negativo, con un fragmento de música antigua de África central. Al utilizar loops hipnóticos y variaciones sincopadas en movimiento, la película resultó demasiado avanzada para sus patrocinadores.

Schwechater

1958 | Austria
1’ | 16 mm | Color | Sonido óptico
Proyección: 16 mm

En 1957, Peter Kubelka fue contratado para producir un comercial corto para la cerveza Schwechater. La empresa cervecera seguramente pensaba que estaba encargando un filme que le ayudaría a vender cerveza; Kubelka tenía otras ideas. Rodó su película con una cámara que ni siquiera tenía visor, simplemente apuntándola en la dirección general de la acción.
Luego se tomó varios meses para editar su material, mientras la empresa echaba humo y exigía el producto terminado. Finalmente entregó una película de 90 segundos que incluía
cortes extremadamente rápidos (en los límites de la percepción de la mayoría de los espectadores) entre imágenes desgastadas casi al punto de la abstracción –en positivo y negativo, en blanco y negro y con tinte rojo– de unas personas apenas visibles que tomaban cerveza y de la espuma de la cerveza vista en un patrón completamente abstracto (Fred Camper).

Arnulf Rainer

1960 | Austria
6’ 24’’ | 35 mm | ByN | Sonido óptico
Proyección : 35 mm

Las imágenes de Arnulf Rainer son las más reducidas de todas; es una película compuesta completamente de fotogramas de negro sólido y blanco sólido, que Kubelka junta en duraciones tan largas como 24 segundos o tan cortas como un solo fotograma. Cuando alterna entre fotogramas únicos blancos y negros, se produce un efecto rápido de parpadeo que se aproxima al parpadeo, bastante más rápido, de la proyección cinematográfica; durante las largas secciones de oscuridad uno espera con anticipación nerviosa que vuelva el parpadeo sin saber exactamente qué forma tomará. Pero Arnulf Rainer no es solamente un estudio del ritmo y del parpadeo fílmico. Al reducir el cine a sus elementos esenciales, Kubelka no solamente lo despoja de su sentido, también crea un objeto que tiene cualidades tan generales que sugieren una variedad de significados posibles y cada uno toca algún aspecto esencial de la existencia (Fred Camper).

Unsere Afrikareise / Nuestro viaje a África

1966 | Austria
13’ | 16 mm | ByN / B&W | Sonido óptico
Proyección: 16 mm

La película más reciente de Kubelka antes de ¡Pausa! es Unsere Afrikareise, cuyas imágenes son “registros” relativamente convencionales de un viaje de caza en África. El rodaje graba múltiples “sistemas” –cazadores blancos, nativos, animales, objetos naturales, edificios– de una manera que preserva la individualidad de cada uno. A la vez, la edición del sonido e imagen hace que estos sistemas se comparen y colisionen produciendo una complejidad de varios significados, declaraciones, ironías… No conozco ningún otro cine como este. La precisión final, incluso la fijeza, que las películas de Kubelka logran, las libera para que se transformen en objetos que contienen algo de la complejidad de la naturaleza misma –pero son películas de una naturaleza refinada y definida, transformadas en una serie de relaciones–. Aquellos momentos raros y milagrosos de la naturaleza, cuando los rayos del sol se alinean precisamente con el borde de una roca o el espacio entre dos edificios, o cuando un patrón en la arena o en las nubes de repente parece asumir algún otro aspecto, animal o humano, encuentran su paralelo en los eventos únicos de una película de Kubelka. Todo el film está forjado de sutiles precisiones y de una compresión estática que solamente es posible en el cine (Fred Camper).

La BIM agradece a Fred Camper por brindarnos las sinopsis de las obras de Peter Kubelka http://fredcamper.com/

Peter Kubelka es un cineasta austriaco nacido en Viena en 1934. Es además el co-fundador del Osterreichisches Filmmuseum (Viena) y de los Anthology Film Archives (Nueva York). Curador, archivista, profesor, arquitecto, músico, coleccionista y cocinero; de hecho esta última actividad ocupa un papel tan central en su filosofía fílmica que una vez agregó “y Cocina” al título formal de su puesto de Profesor de Cine en la Escuela de Bellas Artes de Frankfurt. Peter Kubelka es influyente como pocas personas en la historia del cine y su tradición ligada a las vanguardias. Sus películas marcan un nuevo modo de entender los efectos del cine en la historia. En este programa se proyectarán las obras Adebar (1957), Schwechater (1958), Arnulf Rainer (1960) y Unsere Afrikareise (1966).